Frejoles andinos: variedades, beneficios y producción en Perú 

Angel Sulca

enero 1, 1970

En el Perú, los frejoles no son solo alimento: son herencia, diversidad y cultura viva. Nuestro país es reconocido como uno de los principales centros de origen de esta leguminosa, y alberga más de 50 variedades nativas que se siembran desde la costa hasta los valles interandinos y zonas altoandinas. ️

Entre las más conocidas encontramos el frejol castilla, panamito, canario, negro, caballero y pallar andino, cada uno con un sabor único y una historia ligada a la tierra que los vio crecer. Estas variedades no solo forman parte de nuestra gastronomía cotidiana, sino que también son un recurso estratégico para la seguridad alimentaria y el desarrollo de la agroecología en el país.

Nutrición y Salud en un Solo Grano

Los frejoles son parte esencial de la dieta andina y de la cocina peruana. Aportan entre 21% y 23% de proteína vegetal, además de fibra, hierro, antioxidantes y minerales que fortalecen el sistema inmune y cuidan el corazón. Su consumo regular ayuda a combatir la anemia y la desnutrición, dos de los principales retos en zonas rurales.

En la cocina, su versatilidad es inigualable: desde un tradicional seco de frejol en la costa, hasta sopas y guisos que acompañan la mesa en la sierra y selva. Cada plato elaborado con frejoles es una muestra de cómo los alimentos nativos sostienen no solo al cuerpo, sino también a la cultura y la identidad.

Producción y Agricultura Familiar

El Perú produce más de 150 mil toneladas de frejoles al año (Midagri, 2024), gracias al esfuerzo de miles de familias agricultoras que mantienen viva esta tradición agrícola. Regiones como Ica, Áncash, Cajamarca, Ayacucho, Cusco, Apurímac y Piura destacan por su aporte a la producción nacional, abasteciendo tanto al mercado interno como a la exportación.

Además, los frejoles son cultivos estratégicos para la adaptación al cambio climático, ya que muchas de sus variedades nativas son resistentes a sequías y se desarrollan en diversos pisos ecológicos. Su siembra contribuye a la rotación de cultivos, mejora la fertilidad del suelo y fortalece la economía campesina.

Memoria Ancestral y Futuro Sostenible

Cada grano de frejol es historia y conocimiento heredado de los pueblos originarios. Los frejoles acompañaron rituales, festividades y la vida agrícola de nuestros ancestros, y hoy representan una oportunidad de futuro para el Perú como alimento saludable, sostenible y de alto valor gastronómico.

Promover su consumo y apoyar a los productores que los cultivan es una manera de defender nuestra biodiversidad y de garantizar un sistema alimentario más justo y sostenible.

“Los frejoles andinos son más que alimento: son historia, cultura y sostenibilidad. Descubre más sobre los cultivos nativos en nuestra sección de Agroecología en Cultiva.”

¿Y tú? ¿Cuál es tu variedad de frejol favorita y cómo la disfrutas en casa?

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